Durante décadas, la interpretación de que los hemisferios cerebrales poseen funciones estrictamente separadas ha sido una simplificación funcional de la neurociencia. A pesar de que existen tendencias de especialización hemisférica, como la preferencia lingüística del hemisferio izquierdo o la percepción espacial del hemisferio derecho, esta visión reduccionista ha sido superada por modelos más actuales que evidencian la interdependencia dinámica de múltiples regiones cerebrales. El cerebro no trabaja por hemisferios, sino por sistemas complejos que integran múltiples niveles estructurales: corticales, subcorticales, medulares, cerebelosos y troncales, en estrecha coordinación.